A muchos de nosotros nos habrá pasado que vas al estudio y no hay forma de cuadrar las pistas, ya sea por nosotros mismos o algún miembro de la banda. Hasta que el técnico de sonido pone la temida claqueta, y se hace lo evidente.
El que está tocando en ese momento tiene el pulso totalmente irregular y eso no hay quien lo cuadre.
Si la persona tiene un buen ritmo y ha entrenado el pulso de alguna forma puede que se consiga la grabación de la pista tras muchas tomas (si la persona en cuestión se concentra mucho), pero también es posible que haya que suspender la grabación y esperar un tiempo a que el baterista consiga cuadrar su toque con un metrónomo, cosa que tardará un tiempo y le costará bastante pues es muy duro deshacer vicios y cambiar la forma de estudiar.
Es cierto que a lo mejor hemos puesto un título bastante radical en el apartado anterior (“No sin mi metrónomo”), muchos nos van a decir que nos hemos pasado. Es cierto que no todo el mundo estudia con metrónomo, incluso hay gente que defiende que te puedes volver un esclavo del mismo y perder calidad interpretativa. Bueno, en algunos casos puede ser cierto, desde luego que pasar de tocar pasionalmente durante años de autoaprendizaje (esto va principalmente para guitarristas que son los más autodidactas) a coger el metrónomo es un shock importante. Es como romperse las piernas y aprender a andar de nuevo.
Para nosotros el metrónomo es importante justo al principio, y eso por eso que cuesta tanto aceptar que hay que usarlo para estudiar. Cuando uno ya tienes sus rutinas de práctica es bastante duro un cambio estructural de ese calado en las mismas, este fenómeno es definido por muchos estudiantes con el término de “putadón” o “pereza total“. Es verdad que si uno se acostumbra a estudiar solo con el metrónomo a modo de muletas y delega en él toda la responsabilidad rítmica se puede producir una dependencia del mismo. Pero eso se soluciona estudiando correctamente con él. Hay que dedicar ratos al estudio con metrónomo, pero esforzándose en el concepto, hay que interiorizar el pulso. Ir alternando el estudio con metrónomo y sin él e ir viendo los resultados y la evolución que vamos teniendo hasta que su pulso esté en nuestro interior. Hay que ser consciente del mismo para conseguir el resultado esperado.
Hay varios estilos de música que cambian de tempo a lo largo de los temas, este es un recurso interpretativo muy utilizado en la música celta por ejemplo para crear emoción e intensidad. Pero una cosa es hacerlo aposta y otra cosa es el pulso de uno oscile como un muelle. Se puede cambiar el pulso de la canción si la interpretación del mismo así lo requiere. Si tenemos un buen pulso este quedará genial este cambio porque será constante, suave, bonito, digno de la banda sonora de Braveheart antes de entrar en batalla.

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